Cuando una pareja decide poner fin a su matrimonio, la atención suele centrarse en aspectos como la custodia de los hijos, el uso de la vivienda familiar o la pensión compensatoria. Sin embargo, hay una cuestión que con frecuencia se aborda tarde y mal: qué pasa con las deudas contraídas durante el matrimonio. Quién las asume, en qué proporción y cómo evitar que las obligaciones del otro cónyuge acaben afectando al patrimonio propio son preguntas que tienen respuestas jurídicas concretas, pero que dependen en gran medida del régimen económico que rigiera el matrimonio.


